sábado, 5 de abril de 2014

Sistema piramidal

Sistema piramidal


       El sistema nervioso está compuesto por una porción aferente,  una integradora y otra porción eferente.  Esta porción eferente es también llamada como “Vía piramidal” o “Corticoespinal”. La vía eferente es la lesión que con mayor frecuencia aparece en paciente neurológica, con el nombre de “Síndrome piramidal”.
      
      La vía piramidal no solo tiene como función la motora, se denomina también como “Fascículo Corticoespinal (FCE)”. Este fascículo es un  tracto grueso descendente donde sus axones viajan de la corteza cerebral hasta la médula espinal. El término piramidal se refiere a que pasa por lo que se llama pirámides bulbares.  
 
      La VP es necesaria para movimientos distales de precisión con un alto grado del fraccionamiento de la actividad muscular, como movimientos individuales de los dedos.
    Existen fibras llamadas: corticonucleares o corticobulbares, descienden desde la corteza hasta los núcleos de los pares craneales, donde se engloban con FCE. Este fascículo además de tener una función motora, también incluye función sensitiva ya que algunas de sus fibras participan en  esa función.   
   
     Ciertas fibras que nacen en la corteza primaria (área 4 de Brodmann), que se sitúa en la circunvolución precentral, son como el 30%-60% del conjunto de fibras corticoespinales. Otras células que las proceden son las células piramidales gigantes de Betz, respresentan el 3% total de fibras corticoespinales. Ambas fibras nerviosas son  proyectadas por la células piramidales de Betz (mayor calibre y de más rápida conducción).
     
      El otro 30% de fibras, se originan en la corteza premotora (región lateral y mesial del área 6 y área 4) y en la circunvolución límbica o de cíngulo (área 23 y 24), todas están fibras trabajan en la regulación de la actividad muscular. Y por último hay otras fibras que parten en otras zonas de la corteza con función sensitiva, las cuales son: área sensitiva primaria (3, 1 y 2), en la circunvolución poscentral, área sensitiva secundaria (vertiente dorsal de la cisura lateral o de Silvio) y la corteza sensitiva de asociación (área 5 y 7), en el lóbulo parietal sensitivo.
   


        Las fibras piramidales que vienen de las áreas motoras conectan con las motoneuronas espinales del asta anterior, a través de las interneuronas de la sustancia gris medular. Y las fibras que nacen en áreas sensitivas de la corteza terminan en el asta dorsal de la sustancia gris medular, donde conecta con neuronas de las vías sensitivas. Y como se había mencionado antes son para modular la transmisión de estímulos sensitivos.  
 
       En la evolución, por primera vez los mamíferos primitivos tienen una mayor cantidad de fibras. Ya que hay una aumento de dimensiones en la vía corticoespinal, provocando un crecimiento importante de la influencia de la corteza cerebral sobre las estructuras inferiores. Previo a la evolución, los carnívoros, sus fibras terminaban en el asta dorsal, porciones adyacentes de la zona intermedia y servían para controlar el flujo de información sensitiva que llega a la médula.
    
        Existe otra vía que también se encarga de la motilidad voluntaria, llamada: “Vía monosináptica”, se extiende desde la corteza cerebral y la médula espinal, que también se denomina la vía de activación directa del sistema motor.
   
         Otros fascículos descendentes (envían información al aparato segmentario):
. Vía de activación indirecta (VAI), incluye: tractos recticuloespinal pontino o medial, vestibuloespinal y tectoespinal  (desciende por el cordón lateral de la médula). Hace control de actividades posturales y reflejas.
. Vía polisináptica (reciben influencias de la corteza cerebral y escala en núcleos del tronco del encéfalo).   

       Sobre las lesiones en los tractos piramidales, en estudios realizados se recuperan rápidamente amplios movimientos, incluso movimiento distal de las extremidades, pero realmente se perdía por completo el fraccionamiento  con los dedos. Gracias a las vías motora descendentes como la VAI.

     La vía piramidal controla la motilidad de los dos lados del cuerpo: El contralateral y el ipsilateral. Los axones que constituyen el FCE convergen en la corona radiata (sustancia blanca más perférica) y la cápsula interna  y descienden por el mismo lado del tronco del encéfalo atravesando los pedúnculos cerebrales, la base de la protuberancia y las pirámides bulbares.
    
      En el límite inferior del bulbo, las fibras se cruzan en lo que se ha llamado decusación de las pirámides, para continuar en el lado opuesto de la médula espinal. Cuando pasan del bulbo a la médula, las fibras corticoespinales se disocian en dos fascículos: el FCE o piramidal lateral, más voluminoso, que discurre por el cordón lateral, y el FCE o piramidal anterior, que desciende por el cordón anterior.
   
       Tracto lateral también se denomina FCE cruzado porque contiene las fibras que se han decusado en el bulbo; estas fibras se proyectan fundamentalmente sobre motoneuronas laterales encargadas de la motilidad de las extremidades y haciéndoles llegar impulsos procedentes del hemisferio cerebral opuesto. El tracto anterior ha recibido también el nombre de FCE directo porque sus fibras no son cruzadas; en realidad, estas fibras se cruzan en su terminación y tienen proyección bilateral sobre motoneuronas mediales encargadas de la musculatura axial y proximal. Existen fibras que no cruzan el bulbo, y viajan por el corticoespinal de la médula. Donde hacen proyecciones ipsilateral y esa motoneuronas controla la musculatura de las extremidades.
      
      La presencia de fibras no cruzadas explica que la destrucción de las vías motoras en un lado del encéfalo pueda determinar no solamente una hemiplejía del lado opuesto, sino también una cierta debilidad o pérdida de destreza en el lado del cuerpo ipsilateral a la lesión, el lado supuestamente sano. Lesiones en la corteza motora de un hemisferio provocan una discreta debilidad de la extremidad superior ipsilateral, además de una parálisis contralateral. 
   
      La aparición de ‘movimientos en espejo’: en pacientes hemipléjicos se aprecian movimientos asociados en el lado sano cuando realizan esfuerzos por movilizar el lado parético, y esto puede reflejar una participación de las mismas vías en la motilidad de una y otra mano.
    
       Las técnicas de neuroimagen funcional basadas en la medición del flujo sanguíneo cerebral regional, entre las cuales se incluyen:
. La técnica de inhalación de Xe
.Tomografía computarizada por emisión de fotón único
. Tomografía por emisión de positrones
. La resonancia magnética funcional
    
      La característica más funcional  de la organización de la corteza motora sea su plasticidad. Esta plasticidad de la corteza cerebral parece tiene un papel importante en la adquisición de nuevas habilidades motoras. Además de su contribución a los procesos de aprendizaje, la plasticidad del córtex motor puede ser esencial para la recuperación de las funciones motoras que se pierden a consecuencia de una lesión.  
  
      Las regiones no dañadas de la corteza motora primaria, e otras áreas corticales como la corteza premotora y el área motora suplementaria, pueden incrementar su actividad y asumir cierto grado de control motor sobre las partes del cuerpo debilitadas.
  
      La vía piramidal con su largo recorrido a través del encéfalo y la médula espinal, lo que es más propenso a distintos tipo de lesiones: vascular, traumática. Pero la lesión que se manifiesta con frecuencia es la hemiparesia o hemiplejia, que afecta al hemicuerpo contralateral si la lesión se sitúa por encima de la decusación, es decir en el encéfalo y al hemicuerpo ipsilateral si el proceso se encuentra por debajo, es decir médula espinal. Ciertos signos asociados: pérdida de fuerza, aumento del tono muscular con las características propias de espasticidad, exageración de los reflejos miotáticos, la abolición de los reflejos abdominales y  signo de Babinski. Período transitorio de hipotonía e hiporreflexia en el momento agudo de la lesión.
    
        En una lesión del FCE da lugar a debilidad del hemicuerpo contralateral junto con hipotonía e hiporeflexia. La debilidad se manifiesta por disminución de la actividad de las motoneuronas α (las que inervan las fibras musculares extrafusales (fibras músculo esqueléticas)), y el descenso del tono y de las respuestas reflejas se debe a la pérdida de influencias descendentes facilitadoras sobre las motoneuronas γ (inervan fibras situadas en el interior de los husos musculares (manda las variaciones sobre la longitud del músculo y controla la contracción del músculo estriado)).












Bibliografía:
11.)   Cuadrado, L. Arias, J. Palomar, M. La vía piramidal: nuevas trayectorias. 2001; 32 (12): 1151-1158
    
      


No hay comentarios:

Publicar un comentario