Sistema piramidal
El sistema nervioso está compuesto por una porción
aferente, una integradora y otra porción
eferente. Esta porción eferente es
también llamada como “Vía piramidal” o “Corticoespinal”. La vía eferente es la lesión
que con mayor frecuencia aparece en paciente neurológica, con el nombre de “Síndrome
piramidal”.
La vía
piramidal no solo tiene como función la motora, se denomina también como “Fascículo
Corticoespinal (FCE)”. Este fascículo es un
tracto grueso descendente donde sus axones viajan de la corteza cerebral
hasta la médula espinal. El término piramidal se refiere a que pasa por lo que
se llama pirámides bulbares.
La VP es necesaria para movimientos distales
de precisión con un alto grado del fraccionamiento de la actividad muscular,
como movimientos individuales de los dedos.
Existen
fibras llamadas: corticonucleares o corticobulbares, descienden desde la
corteza hasta los núcleos de los pares craneales, donde se engloban con FCE.
Este fascículo además de tener una función motora, también incluye función
sensitiva ya que algunas de sus fibras participan en esa función.
Ciertas
fibras que nacen en la corteza primaria (área 4 de Brodmann), que se sitúa en
la circunvolución precentral, son como el 30%-60% del conjunto de fibras
corticoespinales. Otras células que las proceden son las células piramidales
gigantes de Betz, respresentan el 3% total de fibras corticoespinales. Ambas
fibras nerviosas son proyectadas por la
células piramidales de Betz (mayor calibre y de más rápida conducción).
El otro
30% de fibras, se originan en la corteza premotora (región lateral y mesial del
área 6 y área 4) y en la circunvolución límbica o de cíngulo (área 23 y 24),
todas están fibras trabajan en la regulación de la actividad muscular. Y por
último hay otras fibras que parten en otras zonas de la corteza con función
sensitiva, las cuales son: área sensitiva primaria (3, 1 y 2), en la
circunvolución poscentral, área sensitiva secundaria (vertiente dorsal de la
cisura lateral o de Silvio) y la corteza sensitiva de asociación (área 5 y 7),
en el lóbulo parietal sensitivo.
Las fibras piramidales que vienen de las
áreas motoras conectan con las motoneuronas espinales del asta anterior, a
través de las interneuronas de la sustancia gris medular. Y las fibras que
nacen en áreas sensitivas de la corteza terminan en el asta dorsal de la
sustancia gris medular, donde conecta con neuronas de las vías sensitivas. Y
como se había mencionado antes son para modular la transmisión de estímulos
sensitivos.
En la
evolución, por primera vez los mamíferos primitivos tienen una mayor cantidad
de fibras. Ya que hay una aumento de dimensiones en la vía corticoespinal,
provocando un crecimiento importante de la influencia de la corteza cerebral
sobre las estructuras inferiores. Previo a la evolución, los carnívoros, sus
fibras terminaban en el asta dorsal, porciones adyacentes de la zona intermedia
y servían para controlar el flujo de información sensitiva que llega a la
médula.
Existe
otra vía que también se encarga de la motilidad voluntaria, llamada: “Vía monosináptica”,
se extiende desde la corteza cerebral y la médula espinal, que también se
denomina la vía de activación directa del sistema motor.
Otros fascículos descendentes (envían
información al aparato segmentario):
. Vía de activación indirecta (VAI), incluye: tractos
recticuloespinal pontino o medial, vestibuloespinal y tectoespinal (desciende por el cordón lateral de la médula).
Hace control de actividades posturales y reflejas.
. Vía polisináptica (reciben influencias de la corteza
cerebral y escala en núcleos del tronco del encéfalo).
Sobre las
lesiones en los tractos piramidales, en estudios realizados se recuperan
rápidamente amplios movimientos, incluso movimiento distal de las extremidades,
pero realmente se perdía por completo el fraccionamiento con los dedos. Gracias a las vías motora
descendentes como la VAI.
La vía
piramidal controla la motilidad de los dos lados del cuerpo: El contralateral y
el ipsilateral. Los axones que constituyen el FCE convergen en la corona radiata
(sustancia blanca más perférica) y la cápsula interna y descienden por el mismo lado del tronco del
encéfalo atravesando los pedúnculos cerebrales, la base de la protuberancia y las
pirámides bulbares.
En el
límite inferior del bulbo, las fibras se cruzan en lo que se ha llamado decusación
de las pirámides, para continuar en el lado opuesto de la médula espinal.
Cuando pasan del bulbo a la médula, las fibras corticoespinales se disocian en
dos fascículos: el FCE o piramidal lateral, más voluminoso, que discurre por el
cordón lateral, y el FCE o piramidal anterior, que desciende por el cordón
anterior.
Tracto
lateral también se denomina FCE cruzado porque contiene las fibras que se han
decusado en el bulbo; estas fibras se proyectan fundamentalmente sobre
motoneuronas laterales encargadas de la motilidad de las extremidades y
haciéndoles llegar impulsos procedentes del hemisferio cerebral opuesto. El tracto
anterior ha recibido también el nombre de FCE directo porque sus fibras no son
cruzadas; en realidad, estas fibras se cruzan en su terminación y tienen
proyección bilateral sobre motoneuronas mediales encargadas de la musculatura
axial y proximal. Existen fibras que no cruzan el bulbo, y viajan por el
corticoespinal de la médula. Donde hacen proyecciones ipsilateral y esa
motoneuronas controla la musculatura de las extremidades.
La
presencia de fibras no cruzadas explica que la destrucción de las vías motoras
en un lado del encéfalo pueda determinar no solamente una hemiplejía del lado
opuesto, sino también una cierta debilidad o pérdida de destreza en el lado del
cuerpo ipsilateral a la lesión, el lado supuestamente sano. Lesiones en la
corteza motora de un hemisferio provocan una discreta debilidad de la
extremidad superior ipsilateral, además de una parálisis contralateral.
La aparición de ‘movimientos en espejo’: en
pacientes hemipléjicos se aprecian movimientos asociados en el lado sano cuando
realizan esfuerzos por movilizar el lado parético, y esto puede reflejar una
participación de las mismas vías en la motilidad de una y otra mano.
Las
técnicas de neuroimagen funcional basadas en la medición del flujo sanguíneo
cerebral regional, entre las cuales se incluyen:
. La técnica de inhalación de Xe
.Tomografía computarizada por emisión de fotón único
. Tomografía por emisión de positrones
. La resonancia magnética funcional
La
característica más funcional de la
organización de la corteza motora sea su plasticidad. Esta plasticidad de la
corteza cerebral parece tiene un papel importante en la adquisición de nuevas
habilidades motoras. Además de su contribución a los procesos de aprendizaje,
la plasticidad del córtex motor puede ser esencial para la recuperación de las
funciones motoras que se pierden a consecuencia de una lesión.
Las regiones no dañadas de la corteza motora
primaria, e otras áreas corticales como la corteza premotora y el área motora
suplementaria, pueden incrementar su actividad y asumir cierto grado de control
motor sobre las partes del cuerpo debilitadas.
La vía piramidal con su largo recorrido a
través del encéfalo y la médula espinal, lo que es más propenso a distintos
tipo de lesiones: vascular, traumática. Pero la lesión que se manifiesta con
frecuencia es la hemiparesia o hemiplejia, que afecta al hemicuerpo
contralateral si la lesión se sitúa por encima de la decusación, es decir en el
encéfalo y al hemicuerpo ipsilateral si el proceso se encuentra por debajo, es
decir médula espinal. Ciertos signos asociados: pérdida de fuerza, aumento del
tono muscular con las características propias de espasticidad, exageración de
los reflejos miotáticos, la abolición de los reflejos abdominales y signo de Babinski. Período transitorio de
hipotonía e hiporreflexia en el momento agudo de la lesión.
En una lesión del FCE da lugar a debilidad
del hemicuerpo contralateral junto con hipotonía e hiporeflexia. La debilidad
se manifiesta por disminución de la actividad de las motoneuronas α (las que
inervan las fibras musculares extrafusales (fibras músculo esqueléticas)), y el
descenso del tono y de las respuestas reflejas se debe a la pérdida de
influencias descendentes facilitadoras sobre las motoneuronas γ (inervan fibras
situadas en el interior de los husos musculares (manda las variaciones sobre la
longitud del músculo y controla la contracción del músculo estriado)).
Bibliografía:
11.) Cuadrado,
L. Arias, J. Palomar, M. La vía piramidal: nuevas trayectorias. 2001; 32 (12):
1151-1158


No hay comentarios:
Publicar un comentario